La incertidumbre política y cambiaria se materializó en una jornada financiera negativa para los activos argentinos, marcada por la cautela inversora a escasas semanas de las elecciones legislativas. La renta fija fue la más golpeada, donde la marcada caída en los bonos soberanos en dólares impulsó el índice de Riesgo País a niveles críticos, superando nuevamente la marca de los 1.200 puntos básicos.
Los títulos públicos en moneda extranjera, tanto Globales como Bonares, promediaron una pérdida del 4,4%, encadenando su cuarta sesión consecutiva en terreno negativo. Las caídas más pronunciadas se observaron en bonos de tramos medios, con el Bonar 2035 (AL35) y el Bonar 2038 (AE38) retrocediendo cerca del 7%.
Como consecuencia directa del desplome de los bonos, el índice de Riesgo País de JP Morgan, que mide el diferencial de rendimiento con los bonos del Tesoro de EE. UU., ascendió 113 unidades en la jornada, cerrando en 1.228 puntos básicos. Este valor es un termómetro directo del riesgo crediticio que percibe Wall Street sobre Argentina y evidencia el escepticismo sobre la capacidad de repago del país en el mediano plazo.
El nerviosismo en la renta fija está estrechamente ligado al calendario político. La proximidad de las elecciones legislativas, que determinarán la fuerza institucional y la base de sustentación para el gobierno de Javier Milei, ha elevado la aversión al riesgo. Los inversores están liquidando posiciones y reevaluando la viabilidad de las reformas estructurales en un Congreso potencialmente fragmentado.
El deterioro reciente se refleja en el balance del mes: a lo largo de septiembre, los títulos públicos en dólares acumularon un descenso que supera el 14%. Este dato revela que el mercado no solo anticipa dificultades, sino que ha comenzado a pricear una mayor inestabilidad, poniendo en duda la capacidad del Gobierno para mantener el superávit fiscal y acceder al financiamiento externo que se requiere.
La sostenida escalada del Riesgo País y el castigo a la deuda soberana implican un encarecimiento futuro del crédito para el país y las empresas locales, afectando las posibilidades de inversión. Los analistas coinciden en que, hasta que el resultado electoral no defina un panorama institucional más claro, la volatilidad y la tendencia bajista en los activos argentinos, especialmente en la deuda, serán la norma.





