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QIDDIYA: LA MEGACIUDAD SAUDÍ QUE REVOLUCIONARÁ LA FÓRMULA 1 CON UNA INVERSIÓN DE 500 MILLONES DE DÓLARES

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Arabia Saudita ha desvelado los detalles finales de su proyecto más ambicioso en el marco de la “Visión 2030”: el circuito de Qiddiya, una infraestructura de vanguardia diseñada para convertirse en el nuevo epicentro mundial del automovilismo. Con una inversión estimada de 500 millones de dólares solo para el trazado, esta “Ciudad del Futuro” ubicada a 70 kilómetros de Riad no solo busca albergar la Fórmula 1, sino redefinir la experiencia del espectador mediante la integración de tecnología de punta y arquitectura extrema. El proyecto se presenta como un desafío directo a los circuitos tradicionales, apostando por un diseño que combina la velocidad de una pista de carreras con la espectacularidad de un parque temático de escala global.

El elemento más distintivo del nuevo trazado es, sin duda, “The Blade” (La Cuchilla), una curva iluminada con tecnología LED que se eleva a 70 metros de altura, equivalente a un edificio de 20 pisos. Este sector del circuito, sostenido por gigantescas columnas en forma de V, ofrece una transición vertical sin precedentes en la categoría reina del motor. Según el diseñador Hermann Tilke y el ex piloto Alexander Wurz, responsables del trazado, la pista alternará secciones permanentes de alta velocidad con tramos urbanos que atraviesan la ciudad, creando un entorno híbrido que pondrá a prueba tanto la aerodinámica de los monoplazas como la destreza de los pilotos en frenadas bruscas.

La infraestructura técnica del complejo es igualmente impresionante, contando con una zona de boxes que albergará hasta 80 garajes, la mayor capacidad vista en el calendario de la FIA. A diferencia de los autódromos convencionales, Qiddiya eliminará las tribunas tradicionales en favor de miradores elevados y terrazas de observación situadas casi sobre la pista, permitiendo a los aficionados una proximidad al asfalto inédita. Además, el circuito correrá paralelo a una montaña rusa de la cadena Six Flags, que promete ser la más rápida del mundo, integrando el deporte motor con una oferta de entretenimiento integral que espera atraer a más de 10 millones de turistas anuales.

Este megaproyecto no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia económica para diversificar los ingresos del reino árabe más allá del petróleo. El “boom” financiero que vive la Fórmula 1, con ingresos que rondan los 4.000 millones de dólares anuales según informes de Liberty Media, ha convertido a las sedes en activos estratégicos. Expertos en economía deportiva señalan que Arabia Saudita está utilizando estos eventos para posicionarse como un centro logístico y turístico global. Se espera que el circuito de Yeda siga albergando el Gran Premio hasta 2027, momento en el que la actividad se trasladará definitivamente a las montañas de Tuwaiq, en el corazón de Qiddiya.

La ciudad de Qiddiya no se limitará al motor; el complejo de 300 kilómetros cuadrados contará con estadios diseñados para el Mundial de Fútbol 2034, campos de golf, centros de equitación y estudios de cine. Actualmente, más de 6.000 operarios trabajan diariamente en el desierto para transformar el polvo y el viento en una metrópoli tecnológica. Informes del Ministerio de Inversiones saudí sugieren que la ciudad albergará a medio millón de residentes permanentes, creando un ecosistema urbano donde el trabajo, la vivienda y el ocio de alto nivel converjan en un solo espacio altamente digitalizado y sostenible.

El impacto de Qiddiya en el calendario de la Fórmula 1 marcará un antes y un después en la forma en que se conciben los Grandes Premios. Con una proyección de finalización para finales de esta década, el circuito promete ser el más rápido y tecnológico del mundo, consolidando el desplazamiento del eje de influencia de la categoría hacia el Medio Oriente. La reflexión final que deja este proyecto es clara: la competición ya no se trata solo de la carrera en pista, sino de la magnitud del espectáculo que la rodea. Qiddiya no solo busca ganar un lugar en el calendario, sino establecer un nuevo estándar de “entretenimiento total” que el resto de las sedes del mundo se verán obligadas a emular.

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