En una decisión de alto impacto para la logística sanitaria nacional, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) ha dispuesto la cancelación de la habilitación del Correo Argentino para el transporte y distribución de productos farmacéuticos. La medida, oficializada tras una serie de inspecciones técnicas, responde a la detección de irregularidades en el cumplimiento de las normativas de Buenas Prácticas de Almacenamiento, Transporte y Distribución. Esta resolución obliga a la empresa estatal a cesar de inmediato su participación en un sector donde la seguridad y la trazabilidad de los insumos son críticas para la salud pública.
El organismo regulador fundamentó su intervención en la necesidad de garantizar la integridad de los medicamentos desde su salida del laboratorio hasta el paciente final. Según los informes de auditoría, se habrían identificado fallas en el mantenimiento de la cadena de frío para productos sensibles y deficiencias en los protocolos de segregación de cargas. Expertos en farmacología clínica advierten que cualquier desviación en las condiciones de transporte de fármacos puede alterar su composición química, reduciendo su eficacia o, en casos extremos, convirtiéndolos en productos peligrosos para el consumo humano.
Esta sanción representa un duro revés para la infraestructura logística del Estado, dado que el Correo Argentino posee una de las redes capilares más extensas del país, alcanzando localidades donde los operadores privados tienen escasa presencia. La quita de la habilitación genera una preocupación inmediata sobre cómo se garantizará el suministro de medicamentos esenciales, como insulinas y vacunas, en zonas remotas de las provincias. Desde el Ministerio de Salud han señalado que se están evaluando planes de contingencia para derivar estas tareas a operadores logísticos especializados que cumplan con la normativa vigente de la ANMAT.
Antecedentes recientes ya habían puesto bajo la lupa la eficiencia de las empresas de logística general en el manejo de productos especializados. La industria farmacéutica argentina se rige por estándares internacionales rigurosos que exigen certificaciones específicas de transporte sanitario, una especialidad que difiere sustancialmente del manejo de correspondencia y paquetería estándar. La resolución de la ANMAT subraya que la jerarquía del correo oficial no lo exime de cumplir con los requisitos técnicos de alta complejidad que demanda la biotecnología moderna.
En el plano administrativo, la revocación de la habilitación implica que el Correo Argentino deberá someterse a un proceso de readecuación integral si pretende recuperar su estatus como operador logístico de salud. Esto incluiría inversiones en flota refrigerada, capacitación de personal y modernización de centros de acopio. Fuentes del sector logístico privado consideran que esta medida nivela el campo de juego, exigiendo que todos los actores que intervienen en la cadena de valor de los medicamentos operen bajo las mismas garantías de calidad y seguridad exigidas por ley.
La resolución sienta un precedente significativo sobre el rigor de la fiscalización sanitaria en el país. En el futuro cercano, el foco estará puesto en la capacidad del sistema de salud para absorber esta transición sin afectar la disponibilidad de tratamientos para los pacientes. La reflexión final que deja este conflicto apunta a la profesionalización de los servicios públicos: la logística de medicamentos no puede estar supeditada a la estructura de un correo convencional, sino que requiere una especialización técnica que no admite margen de error.





