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CRISIS POLÍTICA EN VENEZUELA: DELCY RODRÍGUEZ REESTRUCTURA EL GABINETE Y DESPLAZA A ALEX SAAB

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La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha ejecutado un movimiento sísmico dentro de la estructura de poder del Palacio de Miraflores al anunciar una profunda renovación de su gabinete ministerial. La medida, que busca consolidar el control político en un momento de alta presión internacional, ha sorprendido a la opinión pública por un hecho sin precedentes: la expulsión del círculo de confianza de Alex Saab. El empresario colombiano, señalado por la justicia de Estados Unidos como el principal testaferro de la administración chavista, pierde así su blindaje oficial tras años de ser la pieza central de la ingeniería financiera del gobierno.

Este reajuste ministerial no solo implica un cambio de nombres, sino una aparente reconfiguración de las alianzas internas dentro del oficialismo. Según analistas de política internacional, la salida de Saab podría interpretarse como una maniobra pragmática para intentar desbloquear canales de negociación con organismos internacionales o un síntoma de fracturas irreversibles en la cúpula gobernante. La decisión se produce tras meses de tensiones acumuladas y una necesidad urgente de lavar la imagen de la gestión pública ante el estancamiento económico que persiste en el país.

El ascenso de nuevos rostros a carteras estratégicas sugiere un intento por profesionalizar ciertas áreas técnicas, alejándose de los perfiles más vinculados a escándalos judiciales extranjeros. No obstante, la figura de Alex Saab, quien fuera repatriado desde Estados Unidos en un canje de prisioneros en 2023, representaba hasta hoy un símbolo de “resistencia” para el discurso oficial. Su desplazamiento fulminante marca el fin de una era de impunidad simbólica y abre interrogantes sobre su seguridad jurídica y física dentro del territorio venezolano.

Fuentes cercanas al Ejecutivo indican que la renovación busca mejorar la eficiencia en la distribución de recursos y el control territorial. Los nuevos ministros asumen sus cargos en un contexto donde la inflación y la precariedad de los servicios públicos siguen siendo la principal amenaza para la estabilidad del sistema. Al remover a figuras polémicas, Rodríguez intenta proyectar una imagen de renovación institucional, aunque la oposición y diversos observadores externos mantienen el escepticismo sobre la profundidad real de estos cambios.

El impacto diplomático de esta decisión ya resuena en las capitales que monitorean de cerca la situación venezolana. Para Washington, la caída en desgracia de Saab es un dato de inteligencia crucial, dado que el empresario posee información sensible sobre las redes logísticas que permitieron al gobierno evadir sanciones durante años. Expertos en seguridad regional sugieren que este movimiento podría ser el preludio de una nueva fase de purga interna, donde la lealtad absoluta será el único requisito para la supervivencia política.

Hacia el futuro, el éxito de este nuevo gabinete dependerá de su capacidad para generar resultados tangibles antes del próximo ciclo electoral. La salida de Alex Saab deja un vacío en la estructura de financiamiento paralelo, lo que obligará a Delcy Rodríguez y al resto del equipo ministerial a buscar fuentes de ingreso más convencionales o acuerdos comerciales de carácter bilateral que no dependan de figuras individuales. La reestructuración es, en última instancia, una apuesta de alto riesgo para asegurar la continuidad del proyecto bolivariano en un escenario de creciente aislamiento.

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