El Club Atlético River Plate ha hecho oficial la numeración de su plantilla para la temporada 2026, una decisión que siempre genera expectativas en el mundo del fútbol por la carga simbólica que conllevan ciertos dorsales en la institución de Núñez. Con la llegada de refuerzos de jerarquía como el uruguayo Matías Viña, Aníbal Moreno y Fausto Vera, el cuerpo técnico liderado por Marcelo Gallardo ha buscado un equilibrio entre el respeto a la trayectoria de los referentes y la renovación necesaria para afrontar la Copa Sudamericana y los torneos locales. La mayor novedad reside en la herencia de la camiseta número 9, un puesto que tras la salida de figuras históricas ha quedado como el principal foco de atención para los hinchas.
Matías Viña, el lateral proveniente del Flamengo que se convirtió en una de las contrataciones más destacadas del mercado, lucirá un número acorde a su rol defensivo pero con proyección ofensiva, mientras se adapta al sistema táctico de Gallardo. Por su parte, Aníbal Moreno y Fausto Vera han elegido dorsales que remiten a su función de equilibrio en la mitad de la cancha, ocupando vacantes dejadas por jugadores que emigraron al exterior o que cerraron su ciclo en el club. Estos cambios reflejan una reestructuración profunda en el eje del equipo, buscando recuperar la dinámica y la intensidad que caracterizaron las etapas más exitosas del “Muñeco”.
En cuanto a los futbolistas históricos que permanecen en el plantel, se han mantenido los números que ya son marca registrada, aunque algunos juveniles que han ganado terreno en la consideración del técnico han recibido dorsales más bajos, señal de su ascenso en la jerarquía del grupo. Según fuentes cercanas al departamento de fútbol profesional, la entrega de los números no es azarosa: responde a un mensaje interno sobre la responsabilidad que implica vestir la banda roja, especialmente para aquellos que heredan dorsales que supieron utilizar glorias del club.
El análisis de los especialistas deportivos resalta que River ha decidido, por el momento, postergar la búsqueda de un nuevo centrodelantero de elite, confiando en el material actual y en la polifuncionalidad de sus refuerzos. Esta decisión influyó directamente en la asignación de la “9”, que será portada por un jugador del riñón del club que busca su consagración definitiva en 2026. La dirigencia, encabezada por Jorge Brito, ha mantenido una política de austeridad responsable, no superando el presupuesto de USD 20 millones previsto para este mercado, lo que obligó a una selección quirúrgica de las incorporaciones.
Socialmente, la presentación de los dorsales y la nueva indumentaria genera un impacto económico directo a través del merchandising y la venta de camisetas. Para el socio de River, el número en la espalda es una declaración de principios y una promesa de rendimiento. El ambiente en el Monumental es de optimismo, reforzado por la presencia de un plantel que combina experiencia internacional con la frescura de jugadores que entienden el formato, a veces complejo, del fútbol argentino, tal como admitió el propio Viña en sus primeras declaraciones tras su llegada.
Hacia adelante, el éxito de esta nueva configuración se pondrá a prueba en el debut del Torneo Apertura. La proyección para este 2026 es que River vuelva a ser el protagonista absoluto, con un equipo que, al menos desde la estética de sus dorsales, luce renovado y listo para los grandes desafíos. El impacto de los refuerzos y la consolidación de los portadores de las camisetas más pesadas determinarán si esta gestión de nombres y números se traduce en nuevos títulos para las vitrinas de la institución más laureada del país.





