Los fieles constituyen el 97 por ciento de la poblacion y abarrotan las calles de Dili para ver al pontífice argentino, en una visita que despierta gran fervor en la joven nación asiática
El papa Francisco llegó este lunes a Timor Oriental, un país pobre mayoritariamente católico, para una visita de tres días que ha despertado un gran fervor entre sus 1,3 millones de habitantes.
Fieles católicos acudieron en masa para ver a Jorge Bergoglio, en su viaje a la nación más joven de Asia, peregrinando desde ciudades lejanas y cruzando la frontera con Indonesia.
Decenas de miles de personas se alinearon en las calles de la capital, Dili, agitando banderas con los colores blanco y amarillo del Vaticano, mientras el pontífice de 87 años era conducido por las calles, flanqueado por miembros de seguridad.
El papa se mostró animado tras aterrizar procedente de Papúa Nueva Guinea para la tercera escala de una agotadora gira de 12 días por Asia-Pacífico, saludando y sonriendo a una multitud de devotos que intentaban verle.
“Será un momento de orgullo para mí y para mi familia, y creo que también para todo el pueblo de Timor Oriental”, dijo Nunsia Karmen Maya, de 42 años.
El papa, en silla de ruedas, recibió un pañuelo tradicional tras su llegada al aeropuerto de Dili, cerrado a los vuelos civiles desde hace tres días, donde fue acogido por una guardia de honor y el presidente José Ramos-Horta.
Este lunes hablará ante los dirigentes del país, pero el punto culminante de su viaje será la misa multitudinaria del martes, a la que se espera que asistan 700.000 fieles.
La pequeña ciudad costera se ha sometido a una costosa remodelación antes de la visita papal y las autoridades han desalojado a los vendedores ambulantes y a las personas sin hogar de las zonas por las que pasará Francisco, lo que ha despertado críticas.
Grupos de derechos humanos afirman que algunas viviendas informales fueron demolidas para preparar la visita.





