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JUICIO AL CLAN SENA: EL DOLOR IRREPARABLE DE LA MADRE DE CECILIA STRZYZOWSKI ANTICIPA UN DEBATE HISTÓRICO EN CHACO

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A pocas horas de que inicie el juicio por jurados por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, su madre, Gloria Romero, regresó a Chaco y brindó un testimonio desgarrador que subraya la brutalidad del caso. En una declaración que conmueve a la opinión pública, Romero lamentó que la intencionalidad de los acusados fue la de borrar todo rastro de su hija: “De mi hija no me dejaron nada, todo estaba quemado, todo estaba destruido: era puro hollín”. Este sentimiento de aniquilación total de la evidencia física y de la vida de Cecilia marca el tono del debate que comenzará en la provincia, siendo uno de los juicios más complejos y mediáticos de los últimos años en Argentina.

La causa, que se remonta al 2 de junio de 2023, acusó a los líderes piqueteros Emerenciano Sena, Marcela Acuña y su hijo César Sena (pareja de la víctima), junto a otros cuatro colaboradores, de la desaparición y asesinato de la joven de 28 años. La querella y el Equipo Fiscal Especial (EFE) sostienen que el crimen fue planificado meticulosamente bajo la promesa engañosa de un viaje al sur, específicamente a Ushuaia. Esta premeditación es clave en las imputaciones, donde César Sena enfrenta cargos por homicidio doblemente agravado (por el vínculo y por femicidio), y sus padres como partícipes primarios, con riesgo de cadena perpetua.

El regreso de Gloria Romero a Resistencia, tras haberse radicado en la Patagonia por cuestiones de seguridad y económicas, no es solo un traslado físico, sino un acto de valentía frente al poder residual de los acusados. La madre, quien será la primera testigo en declarar ante el jurado popular, confirmó que ha solicitado que los principales imputados, Emerenciano Sena y Marcela Acuña, no estén presentes durante su testimonio. Romero argumentó que verlos por primera vez en persona, tras el infierno vivido, podría “reventarle la psiquis”, evidenciando la carga emocional extrema que implica para las víctimas enfrentar a quienes considera responsables.

Estructura de la Acusación y la Prueba Circunstancial

El desafío procesal del juicio radica en la ausencia del cuerpo de Cecilia. Los fiscales han reconstruido el iter criminis basándose en pruebas circunstanciales, videos de seguridad, análisis de rastros biológicos calcinados y el reconocimiento de objetos personales, como el “pedacito de tela quemado” de un buzo que Cecilia estrenaba el día que se despidió de su madre. La frase “era puro hollín” describe gráficamente la estrategia de los acusados de calcinar y fragmentar los restos para asegurar la impunidad, tal como se indicó en el requerimiento de elevación a juicio.

Las implicancias políticas del caso son ineludibles. El “clan Sena” mantenía un fuerte vínculo con la estructura de poder provincial y sus movimientos piqueteros, lo que, según analistas, generó un clima de temor e impunidad que inicialmente obstaculizó la investigación. La propia Gloria Romero y su familia han contado con custodia de Gendarmería Nacional debido a las amenazas recibidas, lo que pone de relieve la vulnerabilidad de las víctimas que enfrentan a figuras de alto poder en el ámbito local.

El juicio, que se extenderá durante 16 jornadas y contempla la declaración de más de 50 testigos, pondrá a prueba la eficacia del sistema de juicio por jurados en un contexto de alta presión mediática y social. Para Gloria Romero, la única medida de justicia aceptable es la prisión perpetua, no solo como castigo para los culpables, sino como una garantía de que “nunca más una mamá tenga que pasar por el infierno que yo pasé”. Su doloroso testimonio final, aferrándose al recuerdo de un mechón de cabello y la imagen de Cecilia vestida de ángel, es la síntesis de un caso que trascendió lo judicial para convertirse en un símbolo de la lucha contra la violencia de género y la impunidad del poder.

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