La Cámara de Diputados de la Nación otorgó media sanción al Presupuesto 2026, incluyendo un artículo clave que otorga al Ministerio de Economía herramientas críticas para la administración de pasivos. A pesar del rechazo opositor en capítulos sensibles como el financiamiento universitario, el Palacio de Hacienda logró blindar el artículo 56, el cual permite al ministro Luis Caputo realizar operaciones de compra, venta y canje de instrumentos financieros bajo condiciones más flexibles que las establecidas por la normativa anterior.
Esta modificación sustancial altera el artículo 65 de la Ley de Administración Financiera, conocida en el ámbito técnico como “Ley Guzmán”, que limitaba los canjes de deuda a situaciones donde existiera una mejora simultánea en plazos, montos e intereses. Con el nuevo marco, el Ejecutivo podrá reestructurar pasivos buscando una “mejora” que se refiera indistintamente a cualquiera de estos factores. Según el ministro Caputo, esta autonomía es fundamental para reemplazar bonos convencionales por instrumentos más eficientes que permitan reducir el riesgo país de forma orgánica.
El objetivo inmediato del equipo económico es normalizar la estructura de los bonos reestructurados en años anteriores, los cuales presentan una tasa interna de retorno elevada debido a su diseño. Caputo explicó recientemente que el éxito de las últimas licitaciones de BONAR demuestra que el mercado está dispuesto a convalidar tasas más bajas por instrumentos “del prototipo que se adquiere en el mercado internacional”. Esto situaría a la Argentina en una posición más favorable para enfrentar los vencimientos de enero de 2026, estimados en 4.200 millones de dólares.
Desde el Ministerio de Economía aseguran que el vencimiento del próximo 9 de enero no representa una amenaza para la estabilidad financiera, gracias a la acumulación de reservas y las opciones de refinanciamiento que se abren con esta ley. Entre las alternativas que baraja el equipo de Finanzas se encuentran la utilización de depósitos en dólares, operaciones de REPO con bancos internacionales y la posibilidad de refinanciar ese mismo día. La prioridad absoluta sigue siendo el mantenimiento del superávit fiscal y la convergencia de la inflación hacia la banda establecida por el Banco Central.
La reacción de los mercados tras la media sanción ha sido cautelosamente optimista, con el riesgo país perforando la barrera de los 600 puntos básicos. No obstante, analistas del sector financiero advierten que para un retorno pleno a los mercados internacionales de crédito, el indicador elaborado por JP Morgan debería consolidarse por debajo de las 500 unidades. La aprobación final en el Senado, donde la negociación será liderada por figuras clave del oficialismo, será interpretada por los inversores como una señal definitiva de gobernabilidad y previsibilidad económica.
Hacia adelante, el éxito de la estrategia de Caputo dependerá no solo de la pericia técnica en el canje de deuda, sino también de la solidez política para sostener el rumbo fiscal. El Presupuesto 2026 se presenta así como la piedra angular de una nueva etapa donde el Gobierno busca dejar atrás la excepcionalidad financiera para entrar en un esquema de administración de pasivos estándar. La mirada ahora se traslada a la Cámara Alta, donde se espera una sesión definitiva para el próximo 26 de diciembre.





