Una grave denuncia por el presunto armado de demandas laborales fraudulentas ha puesto en estado de alerta al sector productivo de la provincia de Río Negro. Representantes de una destacada empresa local han expuesto una red de maniobras coordinadas entre abogados y exempleados con el único fin de obtener indemnizaciones millonarias mediante hechos distorsionados. Este caso, que ha escalado a los tribunales provinciales, reaviva el debate nacional sobre la denominada “industria del juicio”, un fenómeno que, según las cámaras empresariales, pone en riesgo la estabilidad financiera de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) de la región.
La denuncia específica detalla un patrón sistemático de reclamos que incluyen acusaciones de maltrato, horas extras no liquidadas y accidentes de trabajo inexistentes. Según informes de consultoras legales especializadas en derecho laboral, estas demandas suelen presentarse con pruebas testimoniales cruzadas, donde los mismos individuos actúan como testigos en múltiples causas diferentes. Esta “maquinaria litigiosa” no solo busca el resarcimiento económico, sino que presiona a las compañías para llegar a acuerdos extrajudiciales costosos ante el temor de juicios prolongados y tasas de interés judiciales asfixiantes.
Desde el sector gremial y empresarial, la preocupación es profunda. Un comunicado de la Federación de Entidades Empresarias de Río Negro señaló que este tipo de prácticas genera un clima de inseguridad jurídica que ahuyenta las inversiones y frena la creación de nuevo empleo genuino. “La industria del juicio no protege al trabajador, sino que beneficia a un pequeño grupo de profesionales que lucra con el sistema”, afirmaron voceros del sector. La empresa afectada en Río Negro ha presentado pruebas documentales, incluyendo registros biométricos de asistencia, que contradicen directamente los reclamos presentados en las demandas.
El análisis de expertos en economía regional indica que el impacto de este conflicto trasciende a las partes involucradas. Cuando una empresa es blanco de un aluvión de juicios infundados, su capacidad operativa se ve reducida, afectando el pago a proveedores y la calidad del servicio o producto ofrecido. En el contexto actual de la economía argentina, donde la presión impositiva y los costos de logística son elevados, un incremento en la litigiosidad laboral puede ser el golpe de gracia que lleve al cierre definitivo de establecimientos históricos en la Patagonia.
Ante la gravedad de los hechos, el Poder Judicial de Río Negro ha comenzado a auditar ciertos expedientes para detectar posibles irregularidades en los testimonios. Legisladores provinciales ya proponen la creación de una mesa de trabajo que incluya a jueces, colegios de abogados y cámaras de comercio para establecer filtros más estrictos contra las demandas temerarias. La transparencia en los procesos y la sanción efectiva a los profesionales que incurran en el armado de causas son vistas como las únicas herramientas capaces de desarticular estas redes de fraude procesal.
El futuro de esta causa en Río Negro será un caso testigo para la región. Si la justicia logra demostrar el armado de las demandas, se sentará un precedente vital para proteger al tejido empresarial de prácticas abusivas. Por el contrario, la inacción podría consolidar una cultura de litigio que castiga a quienes cumplen con la normativa laboral vigente. La reflexión final de los especialistas sugiere que la reforma del sistema laboral argentino debe abordar no solo la flexibilidad, sino también la protección contra el uso malicioso de las leyes de protección al trabajador.





