Seúl la agencia de espionaje de Corea del Sur afirmó este jueves ante legisladores que considera que la hija adolescente de Kim Jong-un se encuentra en la etapa final para ser designada como futura líder de Corea del Norte, una decisión que, de concretarse, extendería la dinastía familiar a una cuarta generación al frente del hermético país.
La evaluación del Servicio Nacional de Inteligencia (NIS, por sus siglas en inglés) se produjo durante una sesión informativa a puertas cerradas en la Asamblea Nacional, en momentos en que Pyongyang se prepara para celebrar a fines de febrero el noveno Congreso del Partido de los Trabajadores, el mayor evento político del régimen. En ese foro se espera que Kim exponga sus objetivos estratégicos para los próximos cinco años y refuerce su control sobre el aparato estatal y militar.
Según explicó el diputado Lee Seong-kweun, presente en la reunión, la NIS modificó el lenguaje con el que venía describiendo el papel de la joven. “En el pasado, la agencia la definía como alguien en proceso de formación como heredera. Lo notable ahora es que hablaron de una ‘etapa de heredera designada’, un cambio bastante significativo”, señaló el legislador ante la prensa.
La hija, que se cree se llama Kim Ju Ae y tendría alrededor de 13 años, incrementó de forma sostenida su presencia en actos oficiales desde su primera aparición pública en noviembre de 2022, durante una prueba de un misil balístico intercontinental. Desde entonces, acompañó a su padre en ensayos armamentísticos, desfiles militares, inauguraciones de fábricas y visitas de inspección a proyectos estratégicos.
En septiembre pasado incluso viajó con él a pekin en el marco de la primera cumbre en seis años entre Kim Jong-un y el presidente chino, Xi Jinping. Para la inteligencia surcoreana, ese desplazamiento formaría parte de un esfuerzo deliberado por construir una narrativa de sucesión ante la comunidad internacional y las élites internas del régimen.
Las especulaciones sobre su futuro político se intensificaron el mes pasado, cuando Ju Ae participó junto a sus padres en la tradicional visita de Año Nuevo al Palacio del Sol de Kumsusan, en Pyongyang, donde reposan los cuerpos embalsamados del fundador del Estado, Kim Il-sung, y de su hijo y sucesor, Kim Jong-il. Fue la primera vez en tres años que el actual líder realizaba esa visita, lo que algunos expertos interpretaron como un gesto simbólico para presentar a su hija ante el linaje familiar y reforzar su legitimidad dinástica.
Cheong Seong-Chang, analista del Instituto Sejong de Corea del Sur, consideró que, dado el carácter casi sagrado del mausoleo, la aparición conjunta puede leerse como una señal de sucesión cuidadosamente calculada antes del congreso partidario. “Debe verse como una escenificación simbólica del traspaso generacional”, indicó.
Durante años, las autoridades surcoreanas habían manifestado cautela sobre la posibilidad de que una mujer encabezara Corea del Norte, citando la cultura profundamente conservadora del país y la tradición de liderazgo masculino dentro de la familia Kim. Sin embargo, la frecuencia y el perfil de las apariciones públicas de Ju Ae llevaron a una reevaluación.
De acuerdo con los legisladores Lee Seong-kweun y Park Sun-won, la NIS también detectó indicios de que la adolescente estaría comenzando a participar en discusiones de política y a recibir un trato protocolar equivalente al de una “segunda líder de facto” en determinados actos. La agencia afirmó que seguirá de cerca su nivel de exposición y el rol que se le asigne durante el próximo congreso.
Algunos analistas sugieren que el evento podría ofrecer el marco para formalizar su posición, incluso mediante la eventual designación como primera secretaria del partido, el segundo cargo más relevante dentro de la estructura política. No obstante, otros expertos ponen en duda que reciba un puesto oficial de inmediato, ya que las normas partidarias establecen que los miembros deben tener al menos 18 años.
Koh Yu-hwan, expresidente del Instituto de Unificación Nacional de Corea del Sur, señaló que, de producirse, la consolidación de Ju Ae como heredera podría manifestarse a través de señales más sutiles en los discursos oficiales. Por ejemplo, referencias a la “exitosa herencia de la revolución” y a la continuidad histórica del liderazgo familiar podrían interpretarse como un guiño a la sucesión.





