El duelo de la Champions League entre el Benfica y el Real Madrid ha quedado opacado por un grave incidente que involucra al joven talento argentino Gianluca Prestianni y al astro brasileño Vinicius Jr. Durante el transcurso del encuentro en el Estadio da Luz, el delantero del Madrid denunció ante el árbitro Francois Letexier haber sido objeto de insultos racistas por parte del exjugador de Vélez Sarsfield. La acusación, que rápidamente se viralizó en redes sociales y medios internacionales, ha activado de inmediato los protocolos de integridad de la UEFA, poniendo el foco nuevamente sobre la persistencia de conductas discriminatorias en la élite del fútbol europeo.
El altercado se originó tras una jugada accidentada entre Aurélien Tchouaméni y Rafa Silva, que derivó en una gresca entre futbolistas de ambos equipos. Según el relato de Vinicius, en medio del tumulto, Prestianni se cubrió la boca con su camiseta para proferir el insulto “mono” en reiteradas ocasiones. “Los racistas son, encima de todo, cobardes”, expresó el brasileño posteriormente en sus redes sociales, cuestionando por qué se le amonestó a él por celebrar un gol mientras que las presuntas agresiones verbales de su rival no fueron sancionadas de inmediato por el cuerpo arbitral, que alegó no haber escuchado el intercambio.
Desde el entorno del Benfica y el círculo cercano al jugador argentino de 20 años, la versión es diametralmente opuesta. El técnico José Mourinho salió en defensa de su dirigido, señalando que existen dos versiones de los hechos y que no se puede juzgar sin pruebas concluyentes. Según trascendió, Prestianni admitió haber tenido un cruce verbal fuerte, pero negó terminantemente el uso de términos racistas, alegando haber utilizado otros insultos comunes en el fervor del juego que no revisten carácter discriminatorio. El club luso ha comenzado a recopilar material audiovisual para demostrar que no hubo una intención racista por parte de su futbolista.
El impacto en el vestuario del Real Madrid ha sido profundo. Jugadores de peso como Kylian Mbappé y Federico Valverde respaldaron públicamente a su compañero. Mbappé fue particularmente tajante al declarar ante los medios que el comportamiento de Prestianni “no tiene lugar en la Champions League” y que el racismo es una mancha que el fútbol debe erradicar con sanciones ejemplares. Por su parte, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) emitió un comunicado de solidaridad con Vinicius, calificando su actitud de activar el protocolo como un “ejemplo de valor y dignidad” frente a un delito que no debe ser tolerado.
Jurídicamente, Prestianni podría enfrentarse a una sanción severa si la UEFA logra comprobar los hechos. El reglamento disciplinario del organismo europeo contempla suspensiones prolongadas y multas económicas significativas para casos de racismo. Sin embargo, la dificultad radica en la falta de pruebas sonoras directas, dado que el jugador se tapó la boca durante el incidente. Los peritos en lectura de labios y las cámaras tácticas del estadio serán fundamentales en la investigación que se abrirá en las próximas horas, la cual incluirá testimonios de los futbolistas que se encontraban a escasos metros en el momento del conflicto.
Este episodio marca un punto de inflexión en la carrera del joven Prestianni, quien hasta ahora era visto exclusivamente como una de las grandes promesas del fútbol argentino en Europa. La presión mediática y la gravedad de la acusación obligarán al Benfica a manejar la situación con extrema cautela. Mientras tanto, el mundo del fútbol aguarda una resolución que siente un precedente sobre la responsabilidad de los jugadores en el campo, en un año 2026 donde la lucha contra la intolerancia se ha convertido en una prioridad institucional para los organismos rectores del deporte.





