En una resolución judicial de alto impacto para el ámbito deportivo y legal, el Juzgado Federal interviniente otorgó la autorización para que Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), pueda viajar al exterior. Sin embargo, la medida no fue discrecional: la magistratura impuso una fianza de carácter millonario como condición indispensable para garantizar su regreso y su comparecencia ante los procesos judiciales en curso. La decisión busca equilibrar el derecho a la libre circulación del dirigente con la necesidad de asegurar la continuidad de las investigaciones que lo involucran.
El dictamen judicial se produce en un contexto de máxima sensibilidad, donde la gestión de la AFA se encuentra bajo la lupa por presuntas irregularidades administrativas y contratos comerciales. Según fuentes vinculadas al expediente, la defensa de Tapia solicitó el permiso de salida argumentando compromisos institucionales impostergables en el marco de la agenda de la FIFA y la CONMEBOL. No obstante, la fiscalía había expresado reservas, citando el riesgo de entorpecimiento de la causa si el imputado no presentaba garantías sólidas de retorno al país.
La caución impuesta, que asciende a una cifra de varios millones de pesos en bienes o efectivo, funciona como un seguro procesal. Especialistas en derecho penal explican que este tipo de medidas son habituales en causas donde el patrimonio y los vínculos internacionales del investigado sugieren una capacidad logística elevada. Además del depósito de la fianza, la justicia ha establecido un cronograma estricto de fechas en las que Tapia deberá reportarse tras su arribo, manteniendo vigente la prohibición de salida permanente hasta que se resuelva su situación procesal de fondo.
Este revés logístico y financiero ocurre en un momento de tensión entre la dirigencia del fútbol argentino y el Gobierno nacional, que ha impulsado debates sobre la implementación de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). El entorno de la AFA ha interpretado estas acciones judiciales como una forma de presión externa, aunque desde el Poder Judicial se insiste en que las actuaciones responden estrictamente a los tiempos y evidencias recolectadas en el marco de la ley. La transparencia en el manejo de los fondos del fútbol profesional sigue siendo el eje central del conflicto.
Organismos de ética deportiva y transparencia internacional siguen de cerca el caso, ya que cualquier resolución sobre el titular de la AFA tiene repercusiones directas en la imagen institucional del fútbol argentino a nivel mundial. La autorización para viajar, aunque condicionada, permite que Argentina mantenga su representación en los foros internacionales, pero bajo una sombra de sospecha que solo podrá disiparse mediante una resolución definitiva de las acusaciones presentadas. El cumplimiento de la fianza será monitoreado minuto a minuto por los peritos de la Corte.
El desenlace de este viaje y el posterior comportamiento de Tapia ante los tribunales determinarán el futuro de su conducción al frente de la entidad de la calle Viamonte. Un eventual incumplimiento de las condiciones impuestas no solo resultaría en la pérdida de la millonaria fianza, sino que derivaría en un pedido de captura internacional, escenario que todas las partes buscan evitar. Por ahora, el “Chiqui” podrá cumplir con su agenda externa, pero con la vigilancia de una justicia que parece decidida a no dejar cabos sueltos en la investigación.





