La captura y posterior fallecimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), marca un punto de inflexión definitivo en la estrategia de seguridad del Estado mexicano. Según informó este lunes el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el general Ricardo Trevilla Trejo, el éxito de la operación no fue una coincidencia táctica, sino el resultado de un meticuloso trabajo de inteligencia centrado en el círculo afectivo más cercano del capo. El seguimiento directo a su pareja sentimental permitió a las fuerzas especiales precisar la ubicación exacta del narcotraficante más buscado del país en un domicilio del municipio de Tapalpa, Jalisco.
De acuerdo con la cronología oficial presentada en la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el operativo comenzó a gestarse el pasado 20 de febrero, cuando la inteligencia militar detectó el traslado de la mujer hacia la zona de Tapalpa bajo una estricta custodia de hombres de confianza del cartel. El general Trevilla detalló que este movimiento encendió las alertas de las fuerzas federales, ya que la movilidad del entorno íntimo de Oseguera Cervantes siempre había sido interpretada por las autoridades como el indicio más sólido de su presencia física en un área determinada. El sigilo de la operación fue tal que se mantuvo en reserva total hasta el momento de la incursión el domingo 22 de febrero.
El operativo, que contó con el despliegue de Fuerzas Especiales del Ejército y elementos de la Guardia Nacional, derivó en un intenso enfrentamiento armado al ingresar a la zona de seguridad del capo. Reportes oficiales indican que el personal militar fue agredido con armas de alto poder por integrantes del brazo armado del CJNG, lo que obligó a las fuerzas federales a repeler el ataque para proteger su integridad. Durante el intercambio de fuego, cuatro miembros del grupo delictivo fueron abatidos en el lugar, mientras que el líder criminal resultó gravemente herido, lo que a la postre derivaría en su deceso mientras recibía atención o era trasladado, según fuentes gubernamentales.
La caída de “El Mencho” desató una respuesta violenta e inmediata por parte de sus subordinados en diversas entidades del país. Se registraron bloqueos carreteros, quema de vehículos y agresiones directas a instalaciones militares en estados como Jalisco, Nayarit, Michoacán, Puebla y Tamaulipas. Este fenómeno, conocido en el análisis de seguridad como “reacción de enjambre”, busca generar caos para distraer a las fuerzas del orden y facilitar la huida de otros mandos de la organización. Sin embargo, la Sedena confirmó que la estructura operativa del Estado se mantuvo firme para contener los disturbios y asegurar el perímetro de la detención original.
Expertos en seguridad nacional señalan que la muerte de Oseguera Cervantes, quien padecía problemas crónicos de salud relacionados con una insuficiencia renal, deja un vacío de poder que podría fragmentar al CJNG. Durante años, “El Mencho” fue la figura unificadora de una organización que se expandió por los cinco continentes y cuya estructura financiera, liderada históricamente por la familia González Valencia —de donde proviene su esposa, Rosalinda—, ha sido el motor de su resiliencia. La detención de su pareja en años anteriores y el seguimiento actual que permitió localizar al líder confirman que el flanco familiar terminó siendo la mayor vulnerabilidad del capo.
El impacto de este suceso trasciende las fronteras de México. El Gobierno de Estados Unidos, que ofrecía una recompensa de 10 millones de dólares por información que condujera a su captura, ya ha expresado sus felicitaciones a las autoridades mexicanas por desmantelar la cabeza de una de las organizaciones responsables del tráfico masivo de fentanilo. Hacia el futuro, el reto para la administración de Sheinbaum será gestionar la posible guerra interna por la sucesión dentro del cártel y mitigar la violencia que suele acompañar a la reconfiguración de las rutas del narcotráfico en el país.





