El escenario legislativo en la Cámara de Senadores de la Nación ha sufrido un giro drástico este lunes tras confirmarse la salida de tres legisladores del bloque de Unión por la Patria. Esta fractura en la principal fuerza de oposición no solo debilita el poder de fuego del peronismo, sino que coloca a La Libertad Avanza, mediante una aceitada política de alianzas, en una posición de proximidad inédita hacia la mayoría calificada de dos tercios. La noticia ha generado un sismo político, ya que esta proporción es la llave necesaria para designaciones clave, como jueces de la Corte Suprema y reformas estructurales de carácter constitucional.
La decisión de los senadores de apartarse de la bancada opositora responde, según fuentes parlamentarias, a una creciente tensión entre los gobernadores provinciales y la conducción central del bloque. Los mandatarios provinciales, urgidos por la necesidad de destrabar partidas presupuestarias y avanzar en obras públicas en sus distritos, habrían impulsado esta autonomía legislativa para establecer un canal de diálogo más fluido con la Casa Rosada. Este movimiento deja en evidencia la fragmentación interna de un peronismo que no logra cohesionar una estrategia única frente a las iniciativas del Poder Ejecutivo.
Desde el entorno oficialista, la noticia fue recibida con un optimismo estratégico. Con estos tres nuevos “aliados tácticos”, el bloque de La Libertad Avanza y sus socios habituales del PRO y sectores del radicalismo dialoguista, quedan a escasos votos de alcanzar los 48 senadores necesarios para los dos tercios. Expertos en derecho constitucional señalan que este número es crítico, pues permitiría al Gobierno avanzar con el pliego de candidatos para el máximo tribunal de justicia y otras instituciones de control que requieren consensos extraordinarios.
El impacto económico de este reordenamiento también es analizado por consultoras políticas, que ven en esta nueva configuración una señal de “gobernabilidad fortalecida”. La capacidad del oficialismo para fracturar al bloque mayoritario de la oposición sugiere que las próximas leyes de reforma económica podrían encontrar un camino menos sinuoso en la Cámara Alta. No obstante, los senadores salientes han aclarado que su postura será “colaborativa pero crítica”, evitando dar un cheque en blanco a todas las iniciativas gubernamentales.
Por su parte, la conducción de Unión por la Patria ha calificado la maniobra como una claudicación ante las presiones fiscales del Ejecutivo. En un comunicado informal, referentes del bloque lamentaron la pérdida de cohesión en un momento que consideran “bisagra” para los derechos sociales y la soberanía económica. La pérdida de estos tres escaños obliga al peronismo a reconfigurar sus alianzas internas y a buscar puntos de contacto con bloques federales menores para no quedar totalmente marginados de las decisiones de peso en el recinto.
Hacia adelante, el foco estará puesto en la próxima sesión ordinaria, donde se pondrá a prueba la solidez de este nuevo esquema de mayorías. Si el Gobierno logra consolidar este bloque de aliados, el equilibrio de poderes en Argentina entrará en una nueva fase, donde el Ejecutivo gozará de un margen de maniobra legislativa que pocos pronosticaban al inicio de su mandato. La evolución de este vínculo entre los senadores “díscolos” y la Casa Rosada definirá la velocidad y la profundidad de las reformas que el país enfrentará en el corto plazo.





