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NAHUEL GALLO ROMPE EL SILENCIO: TRAS 445 DÍAS DE INCOMUNICACIÓN, EL GENDARME ARGENTINO LOGRÓ CONTACTAR A SU FAMILIA

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La noticia que la familia del gendarme argentino Nahuel Gallo esperó durante más de catorce meses finalmente se materializó este jueves: el cabo primero logró realizar una breve pero significativa llamada telefónica desde el centro de reclusión El Rodeo I, en Venezuela. Tras 445 días de desaparición forzada e incomunicación absoluta bajo la custodia del régimen de Nicolás Maduro, el contacto humano no solo representa un alivio humanitario para su entorno íntimo, sino que marca un hito en la presión internacional y diplomática sobre la situación de los ciudadanos argentinos detenidos en territorio venezolano en un contexto de alta tensión política.

El contacto se produjo de manera fortuita durante una entrevista radial en vivo que brindaba su esposa, María Alexandra Gómez, quien se vio sorprendida por el llamado del gendarme. Según relataron fuentes allegadas a la familia y la activista Elisa Trotta Gamus, la posibilidad de realizar esta comunicación fue el resultado de una medida de fuerza extrema: Gallo y otros detenidos políticos debieron iniciar una huelga de hambre para exigir derechos básicos. Tras cinco días de protesta, las autoridades penitenciarias permitieron el uso del teléfono a cambio de que los internos levantaran la huelga, evidenciando las precarias condiciones de detención y la falta de canales institucionales regulares.

Durante la conversación, que duró pocos minutos, Gallo manifestó encontrarse “fuerte y esperanzado”, consultando por el bienestar de su hijo pequeño y el resto de sus familiares. Cabe recordar que el gendarme fue detenido entre el 8 y 9 de diciembre de 2024, tras cruzar la frontera, bajo acusaciones de espionaje que la Cancillería argentina y organismos de derechos humanos han calificado sistemáticamente como infundadas. Desde aquel momento, el cabo de Gendarmería Nacional ha permanecido sin acceso a una defensa legal independiente y sin que se haya iniciado un proceso judicial formal con las garantías del debido proceso.

Analistas internacionales sugieren que este gesto de las autoridades venezolanas responde a la creciente presión por la aplicación de la reciente Ley de Amnistía aprobada en el Parlamento venezolano, una norma que, paradójicamente, ha dejado fuera a la mayoría de los prisioneros extranjeros. La situación de Gallo se suma a la de otros ciudadanos como Germán Giuliani, quienes permanecen en un limbo legal en El Rodeo I, una prisión señalada por organismos como la Cruz Roja Internacional y la ONU por sus condiciones de aislamiento y denuncias de tratos inhumanos hacia los opositores y detenidos políticos.

Desde el ámbito diplomático, el Gobierno argentino ha mantenido una postura de reclamo firme ante los foros internacionales, denunciando la “desaparición forzada” de sus ciudadanos. Si bien el Ministerio de Relaciones Exteriores ha intentado agotar las vías de diálogo, la respuesta del chavismo ha sido errática. La comunicación de este jueves es interpretada por algunos sectores como una grieta en el hermetismo del régimen, aunque la defensa de Gallo advierte que no debe confundirse un gesto humanitario aislado con una mejora en la situación jurídica del detenido, quien sigue sin fecha de juicio ni cargos probados.

Hacia el futuro, el impacto de este contacto telefónico podría reavivar las gestiones para una repatriación o una liberación bajo condiciones diplomáticas. El pedido de la familia, ahora con fuerzas renovadas, apunta a que el Estado argentino eleve el tono de la exigencia en organismos regionales para garantizar que Nahuel Gallo no regrese al régimen de aislamiento. La esperanza de una resolución definitiva permanece atada a la evolución del conflicto político en Venezuela y a la capacidad de la comunidad internacional para transformar estos breves contactos en una libertad plena y efectiva.

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