El Presidente acusó a sectores políticos de impulsar un “golpe de Estado” a través de iniciativas legislativas y afirmó que existe una fuerte distorsión mediática sobre la situación económica.
El presidente Javier Milei centró buena parte de su discurso en la 12° edición del Latam Economic Forum en cuestionar a la oposición, al Congreso y a los medios de comunicación, a los que responsabilizó por los episodios de tensión política y financiera que atravesó su gobierno en los últimos meses.
En ese marco, el mandatario denunció la existencia de intentos de desestabilización institucional motorizados desde el ámbito legislativo. “Intentaron un golpe de Estado”, afirmó, al referirse a iniciativas impulsadas en la Cámara de Diputados que, según su visión, buscaban quebrar el equilibrio fiscal. En ese sentido, mencionó la presentación de numerosos proyectos de ley que implicaban aumento del gasto sin financiamiento, así como reiterados intentos de juicio político.
Milei sostuvo que esas acciones tuvieron consecuencias concretas sobre la economía, al vincularlas con una salida masiva de activos argentinos que derivó en una suba del riesgo país y en tensiones financieras. De acuerdo con su explicación, ese proceso alcanzó niveles inéditos y configuró un escenario de fuerte presión sobre el programa económico, que obligó al Gobierno a adoptar medidas de contención.
El Presidente también apuntó contra dirigentes opositores por lo que consideró propuestas carentes de sustento técnico. En ese contexto, ironizó sobre planteos vinculados al financiamiento de determinadas políticas públicas y cuestionó la falta de “honestidad intelectual” en el debate, al tiempo que reiteró su crítica al intervencionismo estatal impulsado por administraciones anteriores.
Las críticas se extendieron con especial dureza hacia los medios de comunicación. Milei aseguró que “nunca en la historia argentina hubo un spread tan grande entre lo que ocurre en la economía y lo que dicen los medios”, y calificó la cobertura periodística como un “ataque desproporcionado e injusto” contra su gestión. Según planteó, existe una brecha marcada entre los indicadores económicos y la narrativa dominante.
En esa línea, acusó a periodistas de difundir información falsa o distorsionada y relató episodios que, a su entender, reflejan ese comportamiento, como versiones sobre supuestas internas en el gabinete o decisiones de gobierno que nunca se concretaron. “Más ciencia ficción imposible”, señaló.
El mandatario vinculó además esa postura crítica con cambios en el esquema de financiamiento de los medios. “La falta de pauta no es gratis”, sostuvo, sugiriendo que la cobertura negativa responde a intereses afectados por la reducción de la publicidad oficial.
Milei también cuestionó el rol del periodismo durante la pandemia, al que acusó de haber contribuido a generar miedo en la población, e incluyó esa etapa como antecedente de lo que considera prácticas recurrentes de desinformación. En ese sentido, remarcó que su gobierno realiza un esfuerzo constante por comunicar el rumbo económico para contrarrestar ese contexto.
Al cerrar ese tramo de su exposición, el Presidente reafirmó que el respaldo social será clave para sostener el programa de reformas y volvió a atribuir a la oposición y a parte de la prensa un rol activo en la construcción de un escenario adverso. En un tono confrontativo, dejó en claro que la disputa política y comunicacional seguirá siendo un eje central de su gestión.





