
El gobierno de Macron desplegó un operativo de seguridad de gran escala ante el tercer sábado consecutivo de movilizaciones contra el alto costo de vida.
El gobierno francés activó un dispositivo de seguridad sin precedentes para hacer frente a una nueva jornada de protestas en todo el territorio nacional, la tercera consecutiva en el marco de las movilizaciones ciudadanas contra el alto costo de vida. Según informó La Nación, el operativo contempló el despliegue de 70.000 efectivos policiales, la implementación de toques de queda en zonas sensibles y el blindaje preventivo de comercios en las principales ciudades.
La administración del presidente Emmanuel Macron expresó su preocupación por una posible escalada de violencia durante la jornada, en un contexto de creciente malestar social por el impacto del costo de vida sobre los hogares franceses. Las autoridades adoptaron medidas de prevención orientadas a evitar la repetición de los incidentes registrados en las semanas anteriores.
El nivel de movilización ciudadana y la respuesta estatal reflejan la tensión acumulada en la sociedad francesa, que se manifiesta en las calles con una constancia que el gobierno busca gestionar sin interrumpir el orden público. El dispositivo desplegado representa uno de los mayores esfuerzos de seguridad preventiva registrados en Francia en los últimos años.
Las manifestaciones se encuadran en un ciclo de protesta social que no muestra señales de desaceleración, manteniendo la presión sobre el ejecutivo francés para que adopte medidas concretas en materia económica y de contención del costo de vida para los sectores más vulnerables de la población.





