{"id":4785,"date":"2025-03-17T09:54:16","date_gmt":"2025-03-17T12:54:16","guid":{"rendered":"https:\/\/lalupa24.com.ar\/?p=4785"},"modified":"2025-03-17T09:54:18","modified_gmt":"2025-03-17T12:54:18","slug":"a-33-anos-del-atentado-a-la-embajada-de-israel-el-recuerdo-de-los-sobrevivientes-volo-por-el-aire-con-nosotros-adentro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lalupa24.com.ar\/index.php\/2025\/03\/17\/a-33-anos-del-atentado-a-la-embajada-de-israel-el-recuerdo-de-los-sobrevivientes-volo-por-el-aire-con-nosotros-adentro\/","title":{"rendered":"A 33 a\u00f1os del atentado a la Embajada de Israel, el recuerdo de los sobrevivientes: \u201cVol\u00f3 por el aire con nosotros adentro\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>El <strong>17 de marzo de 1992<\/strong>, Buenos Aires vivi\u00f3 una tarde que, a primera vista, transcurr\u00eda como cualquier otra. La ciudad, con su tr\u00e1fico habitual y las bocinas de los autos, estaba llena de personas caminando apuradas por las estrechas veredas. En la esquina de Arroyo y Suipacha, la <strong>Embajada de Israel<\/strong> se alzaba elegante en su edificio de estilo neofranc\u00e9s, albergando a diplom\u00e1ticos, empleados administrativos y visitantes que realizaban sus tareas cotidianas sin imaginar lo que suceder\u00eda en segundos.<\/p>\n\n\n\n<p>A las <strong>14:42<\/strong>, un <strong>coche bomba<\/strong> cargado con explosivos impact\u00f3 contra la fachada de la embajada, desatando una onda expansiva que destruy\u00f3 el edificio en cuesti\u00f3n de segundos. El estruendo fue tan fuerte que derrib\u00f3 muros, rompi\u00f3 vidrios en varias cuadras a la redonda y redujo el edificio a escombros. El polvo y el humo oscurecieron la calle, y los gritos de los heridos se mezclaron con el sonido de las sirenas de los bomberos y ambulancias.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El saldo del atentado<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>El ataque dej\u00f3 <strong>29 muertos<\/strong> y m\u00e1s de <strong>200 heridos<\/strong>. Entre las v\u00edctimas, hab\u00eda diplom\u00e1ticos israel\u00edes, empleados argentinos, transe\u00fantes y religiosos que se encontraban en la iglesia <strong>San Mar\u00f3n<\/strong>, frente a la embajada. A m\u00e1s de tres d\u00e9cadas de esa tragedia, los sobrevivientes siguen recordando el horror vivido y la impunidad que persiste.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los testimonios m\u00e1s conmovedores es el de <strong>Jorge Cohen<\/strong>, quien recuerda que \u201cla embajada vol\u00f3 por el aire con todos nosotros adentro\u201d. Su testimonio forma parte de <strong>Voces de la Embajada<\/strong>, un proyecto que rescata las historias de los sobrevivientes del atentado.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Voces de la Embajada<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Con motivo del nuevo aniversario del ataque, la <strong>Embajada de Israel<\/strong>, <strong>AMIA<\/strong> y el <strong>Congreso Jud\u00edo Latinoamericano<\/strong> lanzaron el proyecto conjunto <strong>Voces de la Embajada<\/strong>, una iniciativa para preservar los testimonios de los sobrevivientes. El proyecto incluye relatos en primera persona de catorce v\u00edctimas, quienes reviven el horror del 17 de marzo y reflexionan sobre las consecuencias de ese ataque.<\/p>\n\n\n\n<p>Alberto Kupersmid, <strong>Gloria Svetliza<\/strong>, <strong>Alfredo Karasik<\/strong>, <strong>Ana Bier Aruj<\/strong>, <strong>Enrique Klein<\/strong>, <strong>Alberto Romano<\/strong>, <strong>Jorge Cohen<\/strong>, <strong>Lea Kovensky<\/strong>, <strong>Hugo Escalier<\/strong>, <strong>Mart\u00edn Golberg<\/strong>, <strong>V\u00edctor Nisenbaum<\/strong>, <strong>Mirta Berelejis<\/strong>, <strong>Ra\u00fal Moreira<\/strong> y <strong>Claudia Berenstein<\/strong> (hermana de Beatriz M\u00f3nica Berenstein de Supanichky, v\u00edctima fatal del atentado) compartieron sus historias, que se pueden encontrar en el sitio web <strong>vocesdelaembajada.org<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Recuerdos del horror<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>Alberto Kupersmid<\/strong> (56 a\u00f1os), sobreviviente del atentado, rememora que el ambiente en la embajada era cercano y familiar. \u201cArroyo era mucho m\u00e1s que la embajada. Era la casa de una gran familia porque nos cruz\u00e1bamos todo el tiempo. Todos nos conoc\u00edamos con todos. No hab\u00eda una persona que no conociera a la otra\u2026 Y as\u00ed fue hasta el 92\u201d, relata, se\u00f1alando que su vida se divide en \u201cantes y despu\u00e9s del atentado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lea Kovensky<\/strong> tuvo una sensaci\u00f3n premonitoria justo antes del ataque. \u201cCuando llegu\u00e9 a la puerta de la embajada, sent\u00ed que algo malo iba a pasar. Lo asoci\u00e9 con las reparaciones que estaban haciendo, con los cambios en la din\u00e1mica de trabajo. Despu\u00e9s, todo tuvo sentido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00edctor Nisenbaum<\/strong>, quien tambi\u00e9n trabajaba en la embajada, describe c\u00f3mo el coche bomba lleg\u00f3 por <strong>Carlos Pellegrini<\/strong> y explot\u00f3 cuando toc\u00f3 el port\u00f3n del edificio. \u201cEl embajador iba a almorzar como rutina. Subi\u00f3 las ruedas hacia la vereda, toc\u00f3 con el port\u00f3n y ah\u00ed explota\u201d, recuerda.<\/p>\n\n\n\n<p>El dolor y el miedo marcaron ese momento, y aunque el grupo de empleados se fortaleci\u00f3 tras el atentado, <strong>Mart\u00edn Golberg<\/strong> todav\u00eda se ve afectado por la experiencia. \u201cSent\u00ed que me estaba electrocutando. Empec\u00e9 a temblar y pens\u00e9: \u2018\u00a1Me estoy muriendo!\u2019\u201d, cuenta. Otros, como <strong>Gloria Svetliza<\/strong>, perdieron la noci\u00f3n del tiempo tras la explosi\u00f3n, y solo pudieron ver un panorama desolador: \u201cVe\u00eda directamente la calle, ya que un sector de oficinas no exist\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El dolor de la p\u00e9rdida y la falta de justicia<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>El atentado no solo cobr\u00f3 v\u00edctimas entre los trabajadores de la embajada. Tambi\u00e9n murieron peatones, como <strong>Juan Carlos Brumana<\/strong>, un sacerdote cat\u00f3lico que lleg\u00f3 a la parroquia <strong>Mater Admirabilis<\/strong> en el momento de la explosi\u00f3n, y un taxista que pasaba por el lugar. <strong>Golberg<\/strong> recuerda con amargura la falta de justicia: \u201cEsa es una de las cosas y de las heridas pendientes como sobreviviente. Pasaron 33 a\u00f1os y seguimos reclamando por justicia. No hay una sola persona detenida, respecto al atentado de la Embajada de Israel\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mirta Berelejis<\/strong>, otra de las sobrevivientes, expresa su esperanza de que alg\u00fan d\u00eda se sepa qui\u00e9n fue la conexi\u00f3n local: \u201cEso no se sabe y no s\u00e9 si se sabr\u00e1 alg\u00fan d\u00eda\u201d. Por su parte, <strong>Enrique Klein<\/strong> enfatiza la importancia de que las futuras generaciones conozcan la verdad: \u201cEs importante que los chicos sepan la verdad. Con claros y oscuros, pero tienen que saber lo que pas\u00f3\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El valor de recordar<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>El testimonio de los sobrevivientes es un recordatorio constante de la brutalidad del atentado y de la necesidad de mantener viva la memoria. <strong>Claudio Epelman<\/strong>, director ejecutivo del Congreso Jud\u00edo Latinoamericano, subraya la importancia de escuchar estos relatos: \u201cEs imprescindible que estas voces sean escuchadas y perpetuadas para las futuras generaciones, porque es a trav\u00e9s de la memoria que se puede construir un futuro m\u00e1s seguro y vivir en paz\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Amos Linetzky<\/strong>, presidente de <strong>AMIA<\/strong>, resalta el valor incalculable de registrar estos testimonios: \u201cLa comunidad jud\u00eda y toda la sociedad argentina somos responsables de recordar que el terrorismo destruye vidas, y que por eso la lucha contra el terrorismo no se puede detener\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 17 de marzo de 1992, Buenos Aires vivi\u00f3 una tarde que, a primera vista, transcurr\u00eda como cualquier otra. 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